FRAGMENTOS (2)
TANTO la corrección política como la posverdad sugieren que la interpretación de la realidad y su expresión están determinadas por las emociones y los sentimientos de los individuos. El sentimentalismo sustituye al argumento razonado. Lo emocional marca la pauta de la hermenéutica y el discurso, es el criterio de lo que se considera verdadero y real: "Esto es así porque así lo siento y así lo cuento; y lo que cuento es verdadero porque yo así lo siento y lo expreso a mi manera, que es la correcta porque es la que se ajusta a mis emociones".
EN CONSONANCIA con este patrón, los significados de las palabras se cargan de moléculas emotivas que los distorsionan o transforman en neologismos que mantienen su antiguo significante, pero con un nuevo significado. No importa que sean términos efímeros, nomenclaturas de rápida caducidad: son útiles al sujeto en una dinámica de vida líquida y de lo instantáneo. Si es preciso, para proteger esa emotividad, se crean neologismos o se importan extranjerismos que, por simple hecho de serlo, gozan de mayor prestigio social.
SE ERIGE la ilusión de que las palabras no son creadas, sino que ellas crean la realidad simplemente porque son pronunciadas o escritas.
EN ESTE CONTEXTO, asistimos a un revisionismo de la historia, que enjuicia, desde los presupuestos de la actual corrección política, sociedades, sucesos e individuos del pasado, con unos resultados en general inexactos y equívocos. Estaríamos ante un ombliguismo posmoderno, íntimamente relacionado con un adanismo que interpreta la historia de la humanidad desde su propia y estrecha ventana temporal.
BERTRAND RUSSELL se refería al desbordamiento emocional de la Alemania nazi como emocracia. En la actualidad, asistimos al poder de la emoción, aliada indiscutible del engaño, en muchos foros sociales, especialmente en el mundo de la política y la geopolítica. En nuestra sociedad occidental la sacralización de la emotividad está presente en cualquier ámbito público o privado: programas del corazón, concursos televisivos, reality shows, debates parlamentarios, redes sociales, influencers, etc.
Carlos Cuadrado Gómez
Maestro de la Escuela Pública
La escuela despistada, págs. 21-22
Integrar las emociones con el pensamiento racional es un reto para el ser humano,es muy necesario para conseguir ser más felices ,no es fácil.
ResponderEliminarSobre lo que planteas de posverdad y emocracia, gracias por compartir. Vivimos en uno de esos momentos difusos y complicados de la historia humana... tu análisis me parece lúcido y siempre interesante... Gracias. buen día...
ResponderEliminar