domingo, 7 de junio de 2026

De Humanitas, IAs y encíclicas

 

DE HUMANITAS, IAs Y ENCÍCLICAS
(Simples comentarios)

El lunes 1 de junio de 2026 el Papa de Roma en funciones, León XIV, presentó su primera encíclica: Magnifica humanitas. Apenas lleva en el cargo un año y un mes. Esta semana lo tenemos en España de viaje apostólico (así se denominan estos baños de multitudes).

Los baños de multitudes bajo el sol de Madrid, Barcelona y Canarias han eclipsado la literatura que toda encíclica papal desencadena. Los comentarios en prensa, radio y televisión han ocupado páginas, artículos y tertulias. Posiblemente, dada la dinámica líquida de nuestras sociedades (Zygmunt Bauman) y el aluvión de noticias que eclipsan noticias con apenas días de vida, se hable poco de la encíclica de aquí en adelante. Y no pasa nada.

Mi primer consejo es leer directamente Magnifica humanitas y a continuación o simultáneamente la Rerum novarum de León XIII, escrita en 1981, y a la que rinde homenaje o de la que pretende ser continuación la Magnifica humanitas, apenas salida del horno. Lo mejor siempre es leer con los propios ojos cualquier libro antes de opinar sobre él o escuchar las opiniones de otros. Mi opinión es una más, pero creo que debo exponerla.

El asunto principal que se trata en la encíclica es la relación de las sociedades con una realidad tecnológica que, sin pedir permiso, en un cortísimo periodo de tiempo y de modo invasivo, se ha colado en nuestras vidas y es omnipresente. Específicamente se refiere a la Inteligencia Artificial (IA). León XIV, que es el representante de una religión con muchísimos seguidores en el mundo (la religión católica), considera que algo tiene que decir al respecto, como en su día León XIII se posicionó ante el fenómeno de la revolución industrial y los movimientos socialistas obreros.

No podemos negar que la encíclica expresa algunas críticas sensatas y preocupaciones que no son nuevas ni originales: se vienen expresando desde hace años en otros ámbitos no religiosos (científicos, académicos, educativos...). La empresas tecnológicas, desde un planteamiento de capitalismo despiadado, han impuesto unos productos y unas dinámicas sociales sometidas a sus intereses sin reparar en las consecuencias negativas que puedan ocasionar en las sociedades. Es muy preocupante que la regulación de estos productos no esté en manos de los parlamentos y los gobiernos de los estados, sino que venga marcada por los dueños de dichas empresas.

Muchos coincidimos en que toda innovación tecnológica debe ser paralela a unas medidas sociales, principalmente en el terreno del empleo (trabajo), de manera que las clases obreras no carguen con las consecuencias de explotación laboral o paro que se originan. El nobel de economía Daron Acemoglu (2024), que en ningún momento es citado en la encíclica, explica en Poder y progreso; nuestra lucha milenaria por la tecnología y la prosperidad (2023) cómo esta dinámica de lucha de intereses entre las clases ricas y promotoras de los "avances tecnológicos" y las clases humildes es tan antigua como la humanidad, y cómo siempre las clases humildes, al menos en los periodos de transición, sufren las consecuencias negativas de esos "avances". Es lo que está sucediendo en el mundo que vivimos en 2026. Por supuesto, los avances más punteros siempre los vemos en las industrias de la guerra, ya sean los carros del Faraón, ya los drones de las guerras modernas. León XIV coincide con nosotros en estas apreciaciones. No nos descubre nada que no sepamos.

Evidentemente, nada es absolutamente blanco o negro. ¿Cómo no vamos a valorar positivamente las aplicaciones de la tecnología en el campo de la medicina? La realidad es una gama de grises, y negarlo sería una necedad. No obstante, la impresión general y con razón es de preocupación por lo que pueda pasar en un futuro inmediato, en el que la tecnología frecuentemente se asocia a la insolidaridad, la explotación, la manipulación ideológica, la alteración de las relaciones sociales, etc.

Hasta aquí de acuerdo con Magnifica humanitas, pero, de la encíclica, que en la edición que yo manejo tiene 255 páginas, podemos decir más cosas. Y a eso vamos.

EN ELABORACIÓN...



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