NOTAS DE VERANO
Rescatando a Job
Algunos lectores de este blog y del de Cuentos para Pablo y Paula se preocupan por mí porque hace tiempo que no escribo una entrada nueva. Se lo agradezco. Y pienso que tienen razón. En verano, y más desde que estos calores exagerados nos atenazan, me dedico a trabajar en mis labores, se entiende, labores literarias. La semana pasada concluí el primer borrador de Yancelis en el Valle, que me ha absorbido muchas neuronas y tiempo, y mientras permanece durmiendo, que es el modo de que madure y tal vez mejore cuando el autor vuelva a él, hago el firme propósito de dar de comer a estos dos blogs.
El Libro de Job es una de las joyas de la literatura universal de todos los tiempos. El problema que tenemos con las obras literarias de la Biblia es que, en cierto modo, están "secuestradas", queriendo o sin querer, por la oficialidad religiosa que las considera su patrimonio y de las que hace su particular hermenéutica o interpretación oficial. Sin embargo, muchos de esos libros bíblicos (el Antiguo Testamento cuenta con unos 46 libros canónicos en la Biblia Católica), por su calidad literaria y la finura de su comprensión del ser humano, son patrimonio de todos, con independencia de las creencias religiosas o el ateísmo que cada cual profese, sin olvidar a los agnósticos, que de todo hay en la viña del Señor. Leemos sin complejos la Iliada y la Odisea, sin tener por qué creer en los dioses del Olimpo que pululan por ambas obras, dioses en los que creían a pies juntillas los contemporáneos de los libros y después otras muchas personas hasta que el cristianismo, hacia el siglo VI, se deshizo del paganismo, no sé si para bien o para mal. Por lo tanto, ¿por qué no vamos a leer con afán literario, investigador y hedonista la literatura bíblica que merezca la pena?
El Libro de Job fue el libro que escogió el club de lectura Rosa Luxemburg de Leganés para mayo de este año. Puedo asegurar que el debate que se produjo entre los lectores del club para mí ha sido uno de los más interesantes, literaria y filosóficamente hablando, en los que he participado. En el club elaboramos una guía de lectura que, encantado, enviaré en PDF a quien me la pida.
El propósito de esta entrada en el blog es animar a los lectores a que lean el Libro de Job, sin complejos, con ánimo de gozarlo y comentarlo con quien sea. A lo largo de la historia el Libro de Job no ha dejado indiferente a nadie que se haya acercado a él. Por eso tenemos comentarios u obras que son, a su vez, grandes textos literarios. Sólo por citar algunos: los Moralia de Gregorio Magno; la Exposición del libro de Job de Fray Luis de León; la Respuesta a Job de Carl Gustav Jung; El libro de Job y el pájaro de María Zambrano.
No piense el lector en una obra voluminosa. El Libro de Job sólo consta de 42 capítulos bíblicos (diríamos "capitulillos de na") y uno se lo ventila de una sentada o de dos si no es muy ansioso. Es cierto que el libro no es la alegría de la huerta, que se centra en el dolor más profundo que puede experimentar un ser humano. Tal vez no es una lectura de piscina y cubalibre o de playa, arena y bronceador, pero a lo largo de la semana hay momentos para todo y huecos en los que puede apetecer algo más serio.
Otra ventaja del libro es que se entiende perfectamente, el lector no necesita una erudición previa para comprenderlo. Es claro y directo. Conviene quitarse de la cabeza ciertos prejuicios culturales sobre la literatura bíblica. A veces nos pasa lo mismo con el Quijote de Miguel de Cervantes. ¡Dichosos prejuicios, dichosos complejos tontos! Esta comprensión asequible a cualquiera implica que cualquier comentario sea válido, tan válido como el de los autores que he mencionado más arriba, porque todo el mundo se hace las mismas preguntas que el autor de Job y todo el mundo entiende las quejas y las reflexiones del personaje Job.
No obstante, sin ánimo de destripar a nadie el libro, sino de ayudar, expongo algunos datos y pistas que pueden situar y facilitar la lectura a los que se acercan por primera vez a la obra. Seré muy sintético, de lo contrario, habría que escribir un tratado de mil páginas o más.
El libro tiene una estructura sencilla. Comienza y termina con un cuento popular (en ese cuento Job es paciente) y entremedias el autor anónimo inserta unos diálogos de tres amigos con Job, en los que Job y sus amigos (que pierde la paciencia en "cero coma", cuando padece la enfermedad en sus propias carnes) exponen sus planteamientos sobre el ser humano y Dios, principalmente sobre la doctrina clásica de la retribución (Dios premia a los buenos y castiga a los malos), contra la cual se manifiesta Job. Antes del final del cuento, se insertan los monólogos de un tal Elihú y los discursos de Dios.
Los especialistas consideran que el autor anónimo principal escribió el libro en torno al siglo V a. C., justo después del regreso del exilio de Babilonia. Posteriormente se añadieron los discursos de Elihú y Dios, y la forma final de la obra pudo perfilarse hacia el siglo II a. C.
Tenga en cuenta el lector que cuando se escribe Job no se cree en "la otra vida" ni en la resurrección de los muertos. Las personas creen en Dios, por supuesto, Dios creador, Dios omnipotente, Dios omnipresente, Dios omnisciente, pero piensan que, cuando el ser humano se muere, se muere para siempre.
En la obra se alternan muchos géneros literarios. Son geniales los diálogos y algunos discursos. Y el autor maneja con maestría la técnica poética del paralelismo. Creo que no exagero si digo que es un genio literario como un castillo.
En las últimas intervenciones de los diálogos de los tres amigos (Elifaz, Bildad y Sofar), en los capítulos del 21 al 27, puede haber algunas contradicciones de contenido que muchos especialistas atribuyen a problemas ecdóticos de transmisión del texto primitivo.
Según los especialistas, Behemot es el hipopótamo y Leviatán es el cocodrilo, aunque hay representaciones medievales en las que Behemot se considera un elefante y Leviatán una ballena.
Os recuerdo que tenéis a vuestra disposición en PDF la guía que menciono más arriba, en la que se amplían estas informaciones, se reproduce el texto sin notas ni comentarios y se da una bibliografía selecta para quienes quieran profundizar en este libro tan singular.
Por supuesto, tengo mi opinión sobre el Libro de Job, lo he disfrutado, estudiado y "meditado" mucho durante el curso pasado, gracias al encargo del club de lectura Rosa Luxemburg. Pero lo dejamos de momento para cuando nos veamos y lo comentemos compartiendo un café, un cubalibre de piscina o un tinto de verano de chiringuito de playa, que es como hay que hablar de estas cosas.
No me olvido de vosotros. Feliz verano.
Carlos Cuadrado Gómez

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